DONACIONES

La Colecta

El sentido de la paternidad de Dios del que estaba impregnada Juana Jugan, le hacía considerar el reparto como un gesto normal en la gran familia humana donde todos los hombres son hermanos y están invitados a compartir los bienes de la creación según la regla de la justicia inseparable de la caridad.

Para socorrer las necesidades de los Ancianos, ella marchó por los caminos de Bretaña, pidiendo limosna. Llamaba a las puertas pidiendo todo tipo de dones en especie o dinero, todo lo necesario para sus pobres.

Llena de humildad se acercaba a las personas pidiéndoles ayuda. Lo hacía por amor a Dios y a los ancianos. Esta convicción profunda le hizo superar todas las dificultades. Su gran confianza en la Divina Providencia fue incondicional y Dios ¡nunca le falló!

Y hoy sus Hijas, seguimos su ejemplo viviendo abandonadas en las manos de Dios, que pone en el corazón de los hombres ese deseo de ayudar a los más necesitados de sus dones. Nosotras junto a los Residentes les aseguramos nuestra oración por todas sus intenciones.

DIOS LOS BENDIGA