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La paloma

Simboliza al Espíritu Santo, autor del carisma fundacional de la hospitalidad recibido por nuestra Madre, Santa Juana Jugan. La paloma vuela por la casa hacia el cielo abierto, evocando la apertura al mundo que nos rodea. Este detalle expresa nuestro deseo de ser testigos de la entrañable misericordia de Dios en nuestras comunidades locales y más allá, «para llevar al mundo un mensaje de esperanza, fuente de alegría y serenidad». La paloma también simboliza la paz – la paz que esperamos que los ancianos encuentren en nuestros Hogares y que nos esforzamos por promover entre todos los que participan en nuestra misión, así como la paz que esperamos irradiar más allá de los muros de nuestras casas.

La Casa

Está en el corazón de nuestra vida, donde los Ancianos, Hermanitas, cuidadores, asociados Juana Jugan y voluntarios viven juntos en un mismo espíritu de familia.

La mano extendida

Simboliza la acogida, la apertura, la asistencia, el apoyo y el acompañamiento. Puede ser la mano de una Hermanita, o de cualquiera de nuestros colaboradores, personal asalariado, voluntarios y asociados laicos. Aquí se refleja la realidad actual de nuestra misión, como una gran familia.

La mano que sostiene un bastón

Esta mano representa a los ancianos que son acogidos en nuestras casas. Puede ser de un hombre o de una mujer de cualquier fe o nacionalidad. Expresa la universalidad de la vocación de las Hermanitas de los Pobres. Aunque no todas las personas mayores utilizan bastón, sí es uno de los atributos comúnmente reconocidos del envejecimiento.

Hospitalidad desde el corazón

Resume nuestra misión. «El voto de hospitalidad fue aprobado por la Iglesia para la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Siguiendo su propio carisma, nuestra Madre Fundadora encontró en este voto un medio privilegiado para expresar la entrega total de nosotras mismas a nuestro apostolado de caridad». (Const.)